Por: Héctor Escalante
ovnivenezuela@gmail.com
El 11 de junio de 2019, Korinna
Vivas fue testigo, junto a su familia, de una extraña situación en la ciudad de
Caracas, a la que todavía no le encuentra explicación. La joven presume que se
trató del avistamiento de un OVNI. Sin embargo, asegura que le ha costado
validar esa versión, debido a que, “estamos acostumbrados a que los OVNIs sean
como un platillo volador” y este no lo era.
¿Tecnología humana o de
naturaleza desconocida?
“Todo ocurre alrededor de las
5:30pm, en Colinas de Bello Monte, cuando mi mamá me llama para decirme que
vaya rápido a la casa a ver un perro robot que estaba cayendo del cielo”,
rememoró. Impresionada por la llamada, salió directo a su residencia, donde pudo
constatar que lo expresado por su madre era cierto.
“Efectivamente, parecía un perro
robot, pero tenía unas luces azules en lo que supuestamente era su cara, que simulaban
una especie de pantalla”, describió. Dijo que el artefacto se encontraba en un
terreno con vegetación que está ubicado detrás del estacionamiento del edificio
y que, además de sus padres, varios vecinos también pudieron presenciar el inusitado
evento.
Cambio de forma y extraña
desaparición
Reseña que después de permanecer unos 45 minutos, aproximadamente, suspendido en el aire, siempre en la misma posición, el objeto se movilizó hacia un lado y “a pesar de haberse escondido un poco entre unas matas de plátano que están en el terreno, se podía apreciar que estaba examinando el área”.
Así se mantuvo por largo rato, acotó la testigo, pero alrededor de las 6:30 pm pasó por la calle arriba una ambulancia con la sirena encendida, e inmediatamente cambió de forma. “Ya no era un perro, sino un robot con dos extremidades, como si fueran sus brazos, y muchísimo más grande. Esto nos causó gran impresión, incluso, gritamos del miedo que nos dio”, especificó.También lo alumbraron con una
linterna, refiere, pensando que eso lo ahuyentaría, pero el artefacto no
respondía ante sus intentos de disuasión. Sin embargo, al cabo de unos 10
minutos, este “redujo nuevamente su tamaño y empezó a moverse en forma ovalada,
hasta desaparecer”, al tiempo que se escuchaba un sonido vibrante, similar al
que produce un enjambre de abejas, que fue disminuyendo progresivamente.

Curiosidades que no parecen ser casuales
Indicó que, debido a la inquietud
que le produjo este evento, estuvo monitoreando el terreno desde su ventana,
hasta las once de la noche, “por si acaso volvía a aparecer” el OVNI, pero en
todo ese tiempo, lo único inusual que detectó fue que, “durante esas horas no
entró ni salió nadie del estacionamiento”.
A eso suma la curiosa reacción de los vecinos de otros pisos quienes, al ser consultados sobre el incidente, manifestaron no haber escuchado nunca la algarabía de los testigos, lo que encuentra muy peculiar, porque “en el lugar hay muchísima acústica y cualquier ruido que se genere se escucha muy claro en todo el edificio”.
Para Korinna Vivas también resulta llamativo el hecho de que, aun cuando pudieron obtener varias fotografías del artefacto, motivado a que estuvo sobrevolando el terreno por más de una hora, todas las imágenes hayan salido borrosas. “Un vecino que es fotógrafo y estaba próximo al estacionamiento, hizo varias tomas, pero por una extraña razón, ninguna llegó a salir nítida, a pesar de haber estado muy cerca del objeto”, concluyó.

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